jueves, abril 08, 2010

Ahora resulta que la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, quiere cambiar los cuentos infantiles: Blancanieves, Cenicienta, La Bella durmiente..., esos de toda la vida, por considerarlos sexistas.

Acaso no sería mejor que los niños los leyeran y que los mayores se encargaran de explicarles que hoy en día las cosas ya no son así?

Si les interesan los detalles de la propuesta, pueden ampliar aquí

Esta mujer nos tiene a mal traer.

6 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

No hay otras cosas más importantes para preocuparse? Qué mina inútil! Habrá dicho eso para justificar su lugar en el cargo...

Guada GN dijo...

Existe una Ministra de Igualdad? Recién me entero... Y digo yo, para que sirve una Ministra de Igualdad? Aparte de para decir boludeces al respecto de cuentos infantiles...
Porque por cada versión original hay tres versiones en las que las princesas salvan al principe y/o se salvan solas, y a mi hija le gustan las dos cosas, no hay porque andarle suprimiendo la idea de que a veces los muchachos también pueden dar una mano.
Que bárbaro, que al dope está alguna gente.
Besos besos

Minerva dijo...

Sinceramente, creo que esta mujer ha tenido algún tipo de trauma...no es normal.
Muaks

Genín dijo...

Estando como estamos en crisis y sin un centavo, que todo sale de préstamos, no se porque coño no cierran ese ministerio y nos ahorramos la pasta...
Besitos y salud

Flor dijo...

A TODOS, según corresponda:

El Ministerio de esta mujer es muuuuy útil.
Gracias a la IGUALDAD, y su lenguaje no sexista, ahora tardamos 5 minutos en decir lo que antes decíamos en tres, porque TENEMOS que decir: "los presentes y las presentes", "los enfermeros y las enfermeras", "todos y todas", "los niños y las niñas", "los caballos y las yeguas", "los pájaros y las pájaras" y una sarta de pelotudecs interminables.

Yo creo que el Ministerio servirá para algo, pero también pierden el tiempo en cada RIDICULEZ.
La Ministra, qué se pude decir de la Ministra...

manu dijo...

... Ahora al menos una ministra cobra igual que un ministro.