miércoles, diciembre 09, 2009

El miércoles 2, me puse las sandalias a presión y, después de chatear con Matías (un ex-novio) y asegurarme que estuviera trabajando, me dirigí a su laburo (a dos cuadras) Iba súper nerviosa pensando en que podrían verme. Tuve como cómplice al chico que me anunció por teléfono como Marcela y la suerte de que él pensó en una paciente (o alumna?) y no pidió más datos.
Se sorprendió muchísimo, lo tenía re-engañado. Me invitó a tomar un cafecito en el bar de la esquina y nos pusimos bastante al día. Fue un hermoso encuentro.


Al volver me paré a comprar tomates en la calle con taaaaan mala suerte que pasó Francisco, un ex-compañero del cole, y me vio. Sabía que él iría a la fiesta así que me trepé al coche para amenazarlo de muerte si abría la boca.

A la tardecita me buscó mi hermano y llevamos a Sofi a uno de sus trabajos.
Me paseó por todo Marcos Paz. Im-pre-sio-nan-te! Estaba perdidísima.
En ningún momento bajamos del coche porque yo seguía de incógnita, nadie tenía que verme hasta el viernes en la fiesta.


Subiendo por la Av. Perón camino al cerro:

Buenavista en construcción:


Yo quería conocer la obra por dentro pero tocamos la bocina y el guardia nunca nos escucho :(
A ver si me lleva otro día.

A medida que subíamos, la vegetación se hacía más frondosa.
Llegamos hasta el pie del cerro, me mostró miles de propiedades, recorrimos calles, nos metimos en un country, visitamos a Sebastián en su consultorio nuevo (divino), pasamos por nuestra casa de toda la vida...

Cuando volvíamos al centro se me ocurrió que me dejara en lo de Lu, que no tenía ni idea que yo estaba aquí.
No sabíamos el piso así que me bajé y le pregunté al portero. Daba la casualidad de que era su primer día de trabajo y tampoco sabía dónde vivía. No nos quedó otra que llamarla por móvil. Él le inventó que quería enviarle unos folletos de laburo para sacarle el piso. Subí volando y toqué el timbre con tanta suerte de que me abrió la mucama sin preguntarme quién era (pensó que era la vecina) Luciana, que seguía hablando con mi hermano por teléfono, se dio la vuelta, me miró y empezó a gritar como loca. Camilita, que estaba sentada a la mesa a punto de comer, se largó a llorar a causa de nuestros gritos.
Fue taan lindo!!! Tampoco había sospechado nada.
Me quedé a cenar y me fui después de que terminara la tormenta.
.

El jueves 3 ya no salí más que al súper de abajo. Después de lo que me había pasado el día anterior, no me quería arriesgar, ya faltaba un día para poder abandonar mi cautiverio.

Aproveché para invitar a mi madre a jugar al burako. Qué ganas tenía!!! Cenamos algo livianito en casa y la acompañé hasta la suya en taxi. Tuve que volverme por la Crisóstomo porque la 24 estaba llena de gente y corría riesgo de ser vista.

4 comentarios:

Genín dijo...

Como que me he perdido algo...
¿Porqué tanto secretismo?
Besitos y salud

Flor dijo...

Dónde te perdiste?
Cuál secretismooo??

Zeb dijo...

Qué lindo cuando uno vuelve a algún lugar de paseo y te atienden como a un rey, te llevan, te traen...

Qué lindas que son las caras de sorpresa de la gente :o)

Seguí disfrutando de los reencuentros!!!

Beso!

Franvico dijo...

HOLA FLORRRRRRRRR:::

Añoro conocer algun dia San Miguel, el cerro San Javier...
Espero puedas subir fotos...
Lindisimas fotos!!!!!!!!

y de la fiesta obvio... salvo algunas que quizas no se puedan,, (SPE).jejejeje!!!!

BESOS
TUYO (el único)
FRAN.