viernes, octubre 12, 2007

Bueno, sin querer las cosas se precipitaron a último momento.

El martes, mientras trabajaba, vi pasar una rata por la mismísima puerta de la tienda. A la mañana ya habían visto una sobre la tarima de la tienda de al lado. Comencé a sudar, a pesar del frío tenía hasta la espalda empapada. La piel de gallina. Escoba en mano, por si se le ocurría volver a asomar su asqueroso hocico. Pedí que me acompañaran a cerrar y no volví a aparecer.
A la madrugada siguiente, la lluvia hizo estragos. Entró agua. Los de al lado decidieron dar por terminada la temporada.
Mientras hacía spinning decidí que dejaría de trabajar porque me sería imposible tolerar el tema de las ratas sin vecinos, ni hablar. Se lo comuniqué a mi jefe, que supo entender.

Ahora sólo tengo los alumnos, al menos de momento.

Estoy viendo Cinco Hermanos y Sex and the City.

Papá ya recibió lo que tanto esperaba. Por fin algo que salga bien!!!

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