domingo, julio 22, 2007


El paseo en barca fue espectacular, super emocionante. Fuimos las 3, Tomeu y Ll, of course. Bajamos en Binigaus a darnos un chapuzón. Nadamos, comimos sandía y tuvimos que volver prontito. Yo me quedé en el pueblo y las chicas volvieron en autobús.

Al día siguiente no nos sonó el despertador. Yo, como nunca, dormía como un tronco y no me enteré de la hora. Desayuné en el Vimpi, leí el diario, me encontré con Mr., hice unas compritas y volví a Mahón.

Cuando llegué a casa me encontré un panorama surrealista. G se había venido del trabajo porque a S le entraron a robar en su casa. Debíamos procurar que mi abu no se entere, pero fue inevitable. Fue un caos de llamadas durante las siguientes 48 hs. Tuvimos que escuchar atrocidades, delirios, atrevimientos varios... Me sentía en una sala de cine presenciando una película. Era una historia que no lograba hacer mía.

Otra desilusión más a la lista, sólo que ésta no me da de lleno, me pasa raspando. Ahora dice no haber dicho lo dicho (además de dicho, escrito) Lo que hemos tenido que escuchar es inverosímil, delirante, barriobajero. Imperdonable.

Mi abu está fatal, encerrada, enfadada con todo el mundo, la cabeza ya no le funciona bien. Ella llamó a un cerrajero para que le pusiera pasadores (o como se llamen) en las puertas porque tenía miedo, estaba sola en el 12º y su nietita de viaje en España. El señor, ante semejante dato taaaan jugoso, aprovechó para entrar en el piso de al lado (sin forzar la cerradura, por supuesto) y robar (resumiendo) un portátil y mucho dinero. Dejó todo tirado, revuelto...

Mi hermano está bien. Tuvo que escuchar de todo, incluso recibió amenazas. Por suerte estuvo, como siempre, muy acompañado por sus amigos y está bien.

Ahora qué hacemos con mi abuela? No podemos hacer nada, sus tres nietas a 14.000 km y que sea lo que Dios quiera.

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