lunes, diciembre 06, 2004

Estoy intentando, por todos los medios, no dejarme invadir por los malos pensamientos que me persiguen. Bueno, tampoco son tan malos...

Trato de salir de casa para despejarme.
He ido a visitar a uno de los niños que cuidé hasta el año pasado y a su mamá.
He asistido a la reunión de la comunidad.
El sábado llevé a unos amigos hasta Trebaluger a buscar su moto. Después me quedé en su casa conversando hasta las 4.
Fui a natación.
Salimos en grupo a cenar.
Ayer visitamos con mi hermana una feria de Navidad. G atendía por unas horas el stand de Unicef.
Fuimos a ver a Pelu y Lito que nos convidaron con un flan con dulce de leche. Cómo decir que no?
A la tarde nos juntamos en lo de mi hermana a tomar el té y a jugar al Trivial. Estuvimos hasta las 12.

Son cosas que me obligó a hacer para sentirme mejor, para no pensar en lo que, por el momento, no tiene demasiada solución.

Lo gracioso es que, vaya donde vaya, la gente está igual o peor que yo. Todos están mala onda, se quieren ir de la isla, no tienen trabajo y no saben qué hacer con tanto tiempo libre, no tienen papeles, o lo que sea. No he encontrado a nadie que esté bien. N-A-D-I-E. Pero, al menos, uno se siente acompañada, jejeje.

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