lunes, octubre 18, 2004

Ya estoy casi divinamente.
Cada día tolero mejor los alimentos.
Recién tomé solcito en la terraza, sobre una tumbona, con el vientito aún frío de Bs.As.
Quiero ver si me puedo quitar el color verdoso de enferma.

Esta tarde quizás vienen Rosario y Pilar a visitarme. Yo todavía no me animo a salir.
Recién ayer me sentí mejor como para hablar por teléfono.

Poco a poco me voy poniendo más fuerte pero necesito estar bien para acarrear las maletas y poder volver a Tucumán entre el miércoles y el jueves, depende lo que diga la doctora (o lo que yo decida hacer)

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