miércoles, septiembre 22, 2004

El lunes cuando llamé a confirmar el turno para el aire espirado me dijeron que no me lo podían hacer porque no recibieron los insumos desde Buenos Aires. Es la única dra. de Tucumán que lo hace. O sea. Casi me broto.

Teléfono de aquí, contactos de más allá. Todos movilizados. Casi por casualidad mi hermano descubre que a una señora le habían colocado el balón en un Sanatorio de aquí.

Hablar al servicio de gastroenterología, conversar con uno de los médicos del equipo.
Quedamos en que él hablará con el resto de los dres. del servicio para analizar el caso. Es atípico porque yo vivo en España y no se puede realizar el seguimiento psicológico-nutricional que se requiere en estos casos.

El jueves vuelvo al sanatorio a hablar con él y ver, en caso de que la respuesta sea afirmativa, qué es lo que me proponen. Allí evaluaré y decidiré qué hago.
Los tiempos corren, tengo apenas un mes.
Si decido que me operaré en Bs.As. me tendrían que hacer una biopsia, para reemplazar el estudio anterior.
En fin, mi vida es un quilombo. Pero, finalmente, todo va a salir bien.
Para la semana que viene tendré todo organizado (o al menos eso espero)

Con respecto a mi gente, están todos fantásticos.
El sábado tuve un té con mis amigas.
El domingo pasé el día en mi abuela.
El lunes vino Mercedes a tomar mate.
Ayer di vueltas por el centro (no compré nada, ehhh, que conste) Este viaje será austero.

Fer, te extrañoooo!

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