martes, julio 27, 2004

La cosa va mejorando. Pero claro, no mejora sola, yo estoy muy aplicadita.
El sábado organicé la reunión en casa.
El domingo sugerí que nos volvamos a juntar en lo de mi hermana.
El lunes le dijimos a Jime, por sugerencia mía, que nos acompañara a Ciutadella. Alejo, su marido, vino también con nosotras, aprovechando que ya había salido de trabajar. A la noche fuimos al Amatxo a comer, también se prendió mi cuñado.
 
A mí nunca me ha gustado hacer cosas en casa porque me saca mucha energía (me siento responsable de que todo salga bien, que no falte nada, que la gente se divierta, etc, etc) Pero se ve que estoy necesitada y eso me hace generar ocasiones.
 
El haber conocido a Jime me encanta. A pesar de que ella es más chica, estamos en la misma sintonía, hemos estudiado en la misma universidad, con los mismos profesores, las mismas materias. Hemos caminado por las mismas calles. Nos hemos divertido en los mismos lugares, comido las mismas empanadas de Patio de Almas, sentado en el mismo mugroso bar de la facultad. Podemos hablar de igual a igual, lo que hace que las distancias se acorten, que las diferencias se desdibujen (tampoco tanto, pero algo, que ya es mucho).
 
Estamos pensando en armar un grupo de estudio.
Todos los días yo leo algo relacionado con mi profesión pero hacerlo en compañía resulta más ameno y enriquecedor. De momento seríamos tres, aunque hay otra chica, cordobesa (que no conozco pero de la que me han hablado), que es psicóloga y ferviente seguidora del psicoanálisis como marco teórico que sustente la práctica.
En un principio yo sugeriría (una vez más, estoy muy sugeridora, no sugerente) que probemos las 3 y veamos si logramos ponernos de acuerdo en los temas, frecuencia, horarios, bibliografía, etc.
 
También estoy pensando asistir a las reuniones del partido en el invierno. Tengo que hablar con uno de los chicos.
 
Este cambio en mí tiene que ver con el lugar en el que estoy posicionada.
El tema de ser ilegal me ubicaba al margen. Ahora, con todos mis papeles y con el reconocimiento de mi profesión, me siento amparada por la ley.
Me puedo plantar, exigir, despotricar. Ahora de igual a igual (aunque nunca lograré sacarle la letra inclinada -italics- en un país que no es el mío, en donde seguiré siento una extranjera por los siglos de los siglos, amén).

PD: Mantengo el lapsus de la última frase: siento por siento.
PD2: Una vez más lo volví a cometer, qué barbaridad de inconsciente que porto. Quise decir siendo, por si alguien aún no se había dado cuenta. 
PD3: Si mal no recuerdo (y en todo caso lo importante en este caso sería lo que yo recuerdo) amén significa así sea. Pues eso, quiero seguir siendo una extranjera, nunca más una inmigrante ilegal.


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