lunes, junio 28, 2004

El sábado a la noche comimos en lo de papá.
A la mañana había llegado Bibi de Tucumán trayendo una caja de telgopor llena de empanadas tucumanas de pollo y de carne.
El padre de Lola, una amiga mía, tiene una tienda en el aeropuerto de Tucumán. Te las venden congeladas y llegaron perfectas. Exquisitas. De postre hubo alfajores Havanna y caramelos de leche.
Seguimos a full con la dieta, como podrán observar...(no se aceptan comentarios al respecto, jejeje)
Después de comer nos fuimos al puerto porque había una verbena con la gente de la regata. Estuvimos sólo una hora porque no daba para mucho más.

Ayer fuimos a la playa a las 3 para que M.I., que sólo estará hasta el viernes, pueda aprovechar de la playa a full. A pesar de la sombrilla y de mi prudencia, estoy ardida. Es que la hora esa es una mierda. Pensé que hoy no tendría nada, pero no, tengo mucho y me duele un poco aún. Hace años que no me quemaba así.

En la playa me encontré con O, el niñito que cuidé hasta el año pasado, y su mamá. Al principio no me daba mucha bola pero después jugamos en la arena. Le saqué fotos. Me dio un montón de besos. Hasta me dijo que me iba a echar de menos. Me dio una alegría enorme volver a verlo.

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