jueves, febrero 13, 2003

Esta mañana, como lo había prometido, puse el despertador a las 9, pero como la cama estaba taaaaan calentita me volví a dormir, hasta las 9:25. Justo a tiempo para bajar corriendo por las escaleras con la bombona en la mano y encontrarme al "bombonero" cagándose a pedos con una vieja que le gritaba de todo. Ya se iba y yo me quedaba sin bombona. Si no hubiera sido por la vieja....Encima pretendía dejármela en la calle y le pedí que por favor me la subiera. Cualquiera que conozca como funcionan los bomboneros se puede imaginar el resto. Una cara de oooooorto infernal. (lo siento, hoy estoy muy argentina).
Como me lo pidió mi doctor, salí a caminar la hora correspondiente, no estuvo tan mal.
La dieta, perfecta, hasta que fui a lo de mi hermana, pero a eso ya lo sabía.
A Gaby le compré una camiseta en Mango, que estaba necesitando. Quería que fuera algo necesario y lindo.
La pasamos muy bien, fue bastante al estilo argentino. Tomamos el té, alrededor de una mesa, riéndonos y hablando a los gritos. Muy nuestro.
Mientras le contaba a una de las chicas el relato de lo acontecido en la consulta se acordó de la visión de aquella señora de la que les hablé un día. Para los que no lo hayan leído: que me casaba a los 32 años con un profesional, tal vez un médico. Oops!!!
Ahora, ya que estamos, les cuento una cosa que me pasó hace unos 4 años, relacionado con ésto.
Mi mamá conocía una chica que tiraba las cartas a domicilio. Como me parecía divertida la experencia nos fuimos con unas amigas a lo de mi madre.
Entre muchísimas otras cosas (difíciles de adivinar y correctas) me dijo que iba a conocer a un hombre, más grande que yo, muy inteligente, relacionado con mi profesión, muy reconocido en lo suyo.
Me voy a mi casa y prendo el ordenador. Cuando abro el icq un tal "mariano47" me saludo. Le digo que en ese momento estaba ocupada pero que si me esperaba igual podíamos conversar. Empezamos a hablar y me dice que vivía en Buenos Aires, que se llamaba H y que tenía 48 años. Cuando le pregunto qué hacía, me cuenta que era médico. Vale. Yo le digo que soy psicóloga. Ahí es cuando él me dice que es psicoanalista. No sé cómo me cuenta que había escrito un par de libros. Yo respetaba su anonimato y no preguntaba nada. Yo empezaba mis vacaciones y, casualmente, iba a estar por Bs.As. el viernes. Entonces me invita a cenar, a lo que yo quedo en contestar. Me cuenta que no entraba mucho al icq pero me pide que intercambiemos e-mails para no perder el contacto. Escribe: yerma@....... En ese instante pienso: Mayer, su apellido debe ser Mayer. Le pongo: H... Mayer??. Me dice: "me conocés?". Le digo: "no". Realmente no sabía quién era, pero me había caído muy bien.
Cortamos y decido entrar a unas librerías y buscar si figuraba algo. Me doy con una lista, de unos temas espectaculares (drogadición, psicoanálisis, etc). Llamo a mi hermana, que es psico como yo, y le consulto si le sonaba el nombre. Creía que sí.
Al día siguiente en la sesión con mi analista, quien también era docente en la universidad, le pregunto. Ella sí sabía bien quién era y me dijo que a uno de sus libros lo habíamos tenido como bibliografía en una materia.
Hasta ese momento no me había acordado de lo que me había dicho la "bruja". De golpe reacciono y voy en busca del cuaderno en donde había anotado todo lo que me salía en las cartas. No lo podía creer. Era alucinante. En menos de una hora se había cumplido algo taaan ridículo como encontrarse con un psicoanalista muy reconocido en internet, adivinar su nombre y que te invite a cenar. Como ya se imaginarán, acepté la invitación gustosísima. No fue la única. Fuimos a cenar varias veces, al teatro, al cine, a su casa. Me regaló libros firmados. Una experiencia maravillosa.
De sólo pensar que lo del casamiento se pudiera cumplir, me entra pánico!!!!

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