domingo, enero 05, 2003

Ayer vi "The Believer", lamentablemente me estaba durmiendo así que no logré aprovecharla al máximo, pero me gustó.
Hoy me desperté a las 9 y como mi hermana me había dicho, el día anterior, que íbamos a ir a jugar al tennis no seguí durmiendo. La llamé a lo del novio, y no me atendió nadie, por lo tanto decidí salir a dar un paseo.
Bajé al mar y me senté en una piedra. Todo estaba en calma, el agua quieta, casi no había viento. Me puse a observar el fondo, alguna que otra estrella de mar, pececillos de varios tamaños, plantas acuáticas.
Al frente podía divisar Cala LLonga, con sus casas enormes, de colores pasteles, o blancas. Barcos, veleros, llauts. Todo infinitamente inmóvil, como deshabitado.
En una cala, a 100 metros, se veía gente pescando. Paz y tranquilidad.
De golpe, unos ladridos a la lejanía cortaban el silencio, como si todo se pusiera en movimiento de golpe.
Volví a casa después de un rato. Contenta de estar en esta isla tan hermosa.

No hay comentarios.: